La Trashumancia en Cataluña: Un Legado que Merece Ser Reivindicado
La trashumancia es mucho más que una práctica ganadera ancestral; es parte de nuestro patrimonio cultural, histórico y natural en Cataluña. Esta tradición, que ha conectado montañas y llanuras durante siglos, ha forjado no sólo el paisaje que nos rodea, sino también nuestras comunidades, nuestros valores y nuestra identidad como pueblo.
Una práctica en armonía con la naturaleza
La trashumancia es la expresión de una ganadería sostenible y respetuosa con el medio ambiente. A través del desplazamiento estacional de los ganados por caminos ancestrales —los caminos ganaderos o «carreradas»—, se asegura el aprovechamiento equilibrado de los recursos naturales. Este movimiento constante no sólo nutre el suelo y controla el crecimiento de la vegetación, sino que también contribuye a mantener la biodiversidad.
Un patrimonio cultural vivo
En Cataluña, la trashumancia es historia viva. Desde el Pirineo hasta las llanuras del Ebro, esta práctica ha tejido una red de tradiciones, costumbres y saberes que han pasado de generación en generación. Las ferias ganaderas, los oficios relacionados con el pastoreo y los valores de comunidad y colaboración que emanan de esta actividad son testigos de una manera de vivir arraigada en el territorio.
Un modelo de sostenibilidad
Hoy, más que nunca, la trashumancia nos ofrece una lección de sostenibilidad. En un mundo dominado por la agricultura intensiva y la ganadería industrial, esta práctica nos recuerda que es posible convivir con la naturaleza de una manera equilibrada. Además, ayuda a combatir el despoblamiento rural, manteniendo vivo el tejido social y económico de las zonas de montaña e interior.
El riesgo de perderla
A pesar de su importancia, la trashumancia en Cataluña se encuentra en riesgo. La urbanización descontrolada, la pérdida de caminos ganaderos y la falta de apoyo institucional están poniendo en peligro esta tradición. Sin medidas claras y efectivas, corremos el riesgo de perder un patrimonio irreemplazable.
Reivindicamos nuestro legado
Reivindicar la trashumancia es reivindicar nuestro territorio, nuestra cultura y nuestro futuro. Necesitamos políticas que protejan las caminos pecuarias, incentivos para los ganaderos que mantienen viva esta tradición e iniciativas que pongan en valor su papel clave en la preservación del medio ambiente.
La trashumancia no es sólo el pasado; es una guía para un futuro más sostenible, más arraigado y más justo. Instruirla es un deber colectivo.
Una vez más, muchas gracias por todo.